Secadora

Nuevo estudio: Las secadoras liberan tantas microfibras nocivas al aire como las lavadoras por el desagüe

Según un nuevo estudio basado en experimentos con más de 1.200 prendas en condiciones normales, los científicos advierten que las secadoras son tan dañinas como las lavadoras por expulsar plástico al aire en forma de microfibras, a niveles comparables a los que se van por el desagüe durante la misma carga.

«Al medir las microfibras liberadas durante todo el proceso de lavado, descubrimos que la pérdida de microfibras a través del secado doméstico es una gran preocupación», afirma la autora principal del estudio, la Dra. Kelly Sheridan, de la Universidad de Northumbria (Inglaterra).

Fibras como el poliéster y otras artificiales no se descomponen y permanecen en el medio ambiente durante mucho tiempo, por lo que el equipo de investigadores instó a los fabricantes a instalar filtros que reduzcan las cifras que salen al exterior.

El aire utilizado en la secadora pasa por un conducto, o tubo, y se ventila directamente al exterior, por lo que miles de toneladas de contaminación atmosférica podrían reducirse con el uso de acondicionadores de tejidos, hojas de secadora y poros más pequeños en los filtros de pelusa que atrapen más partículas.

Dichas microfibras terminan siendo ingeridas cuando flotan en el aire, se depositan en la tierra y son arrastradas por los ríos, para que finalmente acaben en nuestros platos al entrar en la cadena alimentaria. Dichas partículas también absorben sustancias químicas nocivas que se filtran en los sistemas de cualquier persona o animal que las respire.

El lavado de la ropa arroja hasta un millón de toneladas de microfibras al año en todo el mundo, lo que supone un riesgo potencial para los ecosistemas acuáticos. Estos minúsculos fragmentos de ropa son expulsados por las rejillas de ventilación de las secadoras, lo que también supone una amenaza para la salud humana.

Además, se han encontrado en peces capturados en el océano, en la cerveza e incluso en las placentas de los bebés no nacidos, y los experimentos de laboratorio sugieren que dañan las células. El estudio señala además que en cada ciclo de lavado se desprenden unas 700.000 microfibras de la ropa de acrílico y poliéster.

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Grandes cantidades

«Nuestro estudio reveló que las secadoras domésticas producen cantidades comparables de microfibras que podrían ser liberadas al aire como las que ya vemos que van a nuestros sistemas de agua desde un ciclo de lavado estándar», expresó Kelly Sheridan.

Las pruebas realizadas con 10 camisetas de poliéster y 10 de algodón revelaron que las secadoras domésticas producen muchas más microfibras que el lavado, y aunque muchas se capturan en los filtros, las cantidades que llegan a la atmósfera son similares a las que llegan a los ríos por el lavado.

«Las recientes subidas de los costos energéticos nos han llevado a todos a pensar detenidamente en el impacto económico del uso de las secadoras, pero pocos son conscientes de su repercusión en la contaminación atmosférica por partículas», afirma el coautor, el Dr. Neil Lant, de Procter and Gamble, en un comunicado.

«Estos últimos hallazgos son una llamada a la acción para que la industria de los electrodomésticos mejore la eficiencia de los sistemas de filtración de fibras en las secadoras con ventilación e impulse la conversión a secadoras de condensador sin liberación de fibras en el aire, especialmente las secadoras con bomba de calor de alta eficiencia energética», enfatizó Lant.

Los materiales sintéticos, como el poliéster, son los peores, ya que se biodegradan mucho más lentamente que el algodón o la lana, y la investigación proporciona razones convincentes para colgar la ropa y utilizar secadoras de alto consumo energético con mucha moderación.

«Estamos muy satisfechos con los resultados de este último estudio con la Universidad de Northumbria, que muestra cómo productos como el suavizante líquido o las hojas de secadora pueden reducir la contaminación por fibras en el aire de las secadoras», añade Jerry Porter, vicepresidente de investigación y desarrollo de P&G.

El gigante del consumo estadounidense lleva más de cinco años trabajando con los expertos de Northumbria.

Si quieres acceder a la investigación, haz clic aquí

Redacción | Antonio Vilela

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