La Comisión Europea propone a la industria emitir más CO₂ a cambio de inversiones en descarbonización
La Comisión Europea presentó una profunda revisión del Sistema de Comercio de Emisiones de la Unión Europea (ETS), la principal herramienta climática del bloque, con un planteamiento que ha generado un encendido debate: permitir a la industria comunitaria emitir más CO₂ de lo previsto a cambio de mayores inversiones en descarbonización.
En vigor desde 2005, el ETS regula las emisiones de cerca de 10.000 a 11.000 instalaciones industriales, centrales eléctricas, compañías aéreas y operadores marítimos, responsables de alrededor del 40% de las emisiones de CO₂ de la Unión Europea.
El sistema obliga a las empresas a adquirir derechos de emisión, mientras que el número total de permisos disponibles disminuye progresivamente cada año para incentivar la reducción de emisiones y el despliegue de tecnologías limpias.
La iniciativa, que todavía deberá ser negociada y aprobada por los Estados miembros y el Parlamento Europeo, suaviza el ritmo de reducción de los derechos de emisión y amplía determinados mecanismos de apoyo a la descarbonización.
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Más tiempo y margen para la industria
La normativa vigente, pensada para los objetivos climáticos de 2030, prevé una reducción anual de los derechos de emisión del 4,4%, un ritmo que conduciría al agotamiento de estos permisos a finales de la década de 2030.
La Comisión Europea propone ahora rebajar ese porcentaje al 3,7% para el periodo 2031-2035 y al 1,7% a partir de 2036 hasta 2040. En la práctica, esta modificación supone que las plantas industriales sujetas al ETS podrán emitir más toneladas de CO₂ y durante más años de lo previsto en la regulación vigente.
Según el Ejecutivo comunitario, el cambio permitirá una transición «más gradual» para los sectores con mayor consumo energético y evitará tensiones excesivas sobre la competitividad de la industria europea.
Uno de los elementos centrales de la reforma de la Comisión Europea es la modificación del sistema de asignaciones gratuitas de emisiones. Bruselas plantea que las empresas puedan seguir recibiendo estos derechos sin coste, pero bajo condiciones más estrictas:
- El 80% de los permisos gratuitos se concederá cuando las compañías presenten y publiquen un plan de descarbonización aprobado por sus órganos de gobierno.
- El 20% restante solo se entregará una vez demostrada su ejecución.
«Esta es una diferencia clave. La distribución gratuita no significa efectivo gratuito«, subrayó en el comisario europeo de Clima, Cero Emisiones y Crecimiento Limpio, Wopke Hoekstra. «El 100% de los créditos gratuitos tendrán que ser invertidos en descarbonización en Europa«.
Hoekstra defendió que «la propuesta de hoy establece una trayectoria totalmente alineada con los objetivos climáticos de la UE para 2040. Es ambiciosa, pero a la vez recompensa las inversiones ya realizadas», asegurando que la reforma del mercado de emisiones pasa por «un enfoque más favorable y estratégico para las empresas».

Créditos internacionales y electrificación
La reforma introduce a partir de 2036 los llamados créditos internacionales de alta calidad, que permitirán a la Unión Europea contabilizar como propio el recorte de emisiones conseguido con proyectos de terceros países, equivalentes hasta al 2% del volumen del ETS.
Además, la Comisión Europea ha planteado un nuevo y ambicioso objetivo de electrificación para el continente: alcanzar el 46% en 2040, lo que supone duplicar la cifra actual. La propuesta introduce también modificaciones sobre la reserva de estabilidad de mercado, un instrumento que aporta certidumbre al precio del CO₂ en momentos de volatilidad.
La vicepresidenta ejecutiva de la Comisión para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, defendió la iniciativa como un paso necesario para mantener el rumbo climático sin sacrificar la competitividad.
«Es una propuesta que mantiene una fuerte señal de precios para seguir guiando las inversiones para huir de los combustibles fósiles y traer productos limpios al mercado. Sigue poniendo un precio al carbono y reafirma la confianza para invertir en Europa«, destacó Ribera.
Sin embargo, la propuesta ha provocado una fuerte división entre gobiernos, sectores económicos y organizaciones ecologistas, que la consideran un retroceso en la ambición climática europea.
La reforma del mercado de emisiones de carbono planteada por Bruselas amplía los permisos gratis para las empresas a cambio de planes de inversión en descarbonización, una cesión que, según medios como El Mundo, supone que Ribera asume otra cesión en su agenda climática.
La posición final de los Estados miembros, será clave en las negociaciones que están por venir con la Comisión Europea.
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