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Shell construirá biorrefinería de 820.000 toneladas al año

La empresa petrolera multinacional Royal Dutch Shell anunció ayer que tiene planteada la construcción de una biorrefinería, con capacidad de producción de 820.000 toneladas anuales de combustible y que estará ubicada en el emplazamiento de la refinería de Pernis, Rotterdam (Países Bajos).

Shell producirá combustible de aviación sostenible (SAF) y aceite vegetal tratado con hidrógeno (HVO) -también conocido como diésel renovable- a partir de aceite de cocina usado (UCO), grasa animal de desecho (sebo) y otros productos residuales industriales y agrícolas.

De las 820.000 toneladas al año de capacidad, el SAF podría suponer más de la mitad, y el HVO el resto, aunque la empresa ajustaría esta mezcla para satisfacer la demanda de los clientes.

De acuerdo a información de la empresa, una instalación de este tamaño podría producir suficiente diésel renovable para evitar 2.800.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono al año, equivalente a retirar más de un millón de vehículos europeos de las carreteras.

«El anuncio de hoy es una parte clave de la transformación de una de nuestras principales refinerías en un parque de energía y productos químicos, que proporcionará a los clientes los productos bajos en carbono que desean y necesitan»

Huibert Vigeveno, director de Downstream de Shell

Se espera que la instalación utilice tecnología para capturar las emisiones de carbono del proceso de fabricación y almacenarlas en un campo de gas vacío debajo del Mar del Norte a través del proyecto Porthos, que espera una decisión final de inversión para el próximo año.

Materias primas sostenibles

Shell planea complementar las materias primas de desecho con una gama de aceites vegetales hasta que las materias primas avanzadas sostenibles, clasificadas bajo la Directiva de Energía Renovable (RED) de la UE, tengan mayor disponibilidad. La planta no procesará aceite de palma virgen como materia prima.

Las principales materias primas para la puesta en marcha serán el aceite de colza y de girasol, pero podría utilizar inicialmente aceite de soja para la puesta en marcha de la instalación, estimada para 2024.

La empresa no indicó los volúmenes potenciales de materias primas necesarios, pero la decisión se ha tomado en un periodo de rápido aumento de ellas para la fabricación de biocombustibles.

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Dificultades en el mercado

La demanda de los sectores de alimentación y combustibles ha presionado al de los aceites vegetales, mientras que la oferta se ha visto limitada por la lentitud o el retraso de las cosechas en algunas regiones, y en otras, por el menor rendimiento de los cultivos debido a condiciones meteorológicas extremas.

La oferta mundial de UCO se ha visto limitada por el cierre de restaurantes en los últimos 18 meses debido a las restricciones de Covid-19 y las materias primas clave para los biocombustibles. El aceite de colza, el aceite de soja y el UCO, han alcanzado niveles de precios récord en el segundo semestre del año.

Por último, Shell declaró que tiene previsto acelerar su estrategia de transición energética y que es probable que tome «algunas medidas audaces, pero mesuradas en los próximos años» después de que un tribunal holandés dictaminara en mayo que debe reducir drásticamente sus emisiones de CO2 en esta década.

Con información de Shell y Argus

Redacción | Antonio Vilela

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