CEO de Inchcape: «América Latina ante su mayor oportunidad de movilidad sostenible»
A continuación, una columna realizada por el CEO de Inchcape Americas, Mike Bowers.
Cuando el precio del petróleo escala a niveles históricos, algo cambia en el día a día de las personas: cambia la forma en que toman decisiones.
El aumento actual, impulsado por tensiones geopolíticas, está generando presiones inflacionarias en los países de la región y llevando a los consumidores a cuestionar su relación con la movilidad personal. Pero hay algo que los datos confirman: esto no se está traduciendo en una contracción del mercado automotriz. Lo que está cambiando no es el deseo de moverse, sino los criterios de cómo hacerlo.
Nuestro estudio «Motores del Cambio«, desarrollado junto a Ipsos en 13 países de Latinoamérica y Asia-Pacífico para conocer la percepción de consumidores sobre la transición a la movilidad sostenible, arrojó que, en Chile, el 91% de las personas asocia el automóvil con libertad y el 81% con mejores oportunidades laborales.
La movilidad no es un lujo; es un habilitador de desarrollo. Y lo seguirá siendo: lo que cambiará con el tiempo es cómo se mueve la gente.
En este contexto, se observa una reacción de interés hacia vehículos más eficientes, ya sean de nuevas energías o modelos de combustión cada vez más limpios. Una respuesta natural del mercado ante la volatilidad energética, aunque no anticipa necesariamente el ritmo que tendrá la transición en los próximos años, que dependerá de condiciones estructurales: precio de entrada, infraestructura de carga e incentivos.
Lo que la evidencia también muestra es que la transición hacia la movilidad sostenible solo tendrá éxito si se adapta al comportamiento real de los consumidores. Escuchar lo que la gente necesita, lo que valora y lo que está dispuesta a adoptar debe guiar no solo las decisiones de la industria, sino también las políticas y la infraestructura que respaldan este proceso.
La transición no depende de una única tecnología, sino de ofrecer soluciones reales. Los vehículos eléctricos son parte de la respuesta, así como también lo son los modelos de combustión cada vez más eficientes. La métrica relevante es la reducción efectiva de CO₂ por kilómetro.
América Latina tiene una ventaja estructural para entender esto, ya que su parque automotriz aún está en construcción, lo que abre una oportunidad única para orientar ese crecimiento por uno cada vez más sostenible.
Y, en muchos sentidos, eso nos lleva de vuelta al punto de partida de esta conversación. El aumento de los precios del petróleo está llevando a los consumidores a replantearse cómo se desplazan, qué valoran y cómo debería ser la movilidad en el futuro.
En este contexto, la transición debe estar guiada por el consumidor. Entender sus necesidades y preferencias es clave para que esta transformación sea efectiva. Aquí, el rol de la industria, y de compañías como Inchcape, es habilitar el acceso a soluciones reales, ampliando la oferta y acompañando a las personas a lo largo de todo el proceso de adopción.

La agenda para avanzar en la descarbonización
Este diálogo forma parte de los esfuerzos que Latam Mobility está impulsando a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility es el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.

