COP30

Un acuerdo con luces y sombras: análisis del documento final de la COP30

La 30.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30), celebrada en Belém (Amazonas, Brasil), culminó con la aprobación de un documento final consensuado que refleja tanto avances esperados como importantes omisiones, según diversas fuentes.

Si bien el texto incluye compromisos significativos en materia de financiación para adaptación y un llamado renovado a la acción colectiva, no incorpora una hoja de ruta vinculante para la eliminación de combustibles fósiles, lo que ha generado decepción entre muchos países y organizaciones de la sociedad civil.

También te puede interesar | Coalición «Net Zero Asset Managers» retoma operaciones sin compromiso explícito con 2050

Qué contiene el acuerdo

Uno de los logros más destacados del documento final de la COP30 es el compromiso para incrementar sustancialmente la financiación para adaptación al cambio climático.

Según el texto acordado, los países acuerdan “esforzarse por al menos triplicar” los fondos destinados a la adaptación hacia el año 2035.

Este objetivo está alineado con lo establecido en la hoja de ruta de Bakú-Belém, que prevé una movilización anual de aproximadamente 1,3 billones de dólares para 2035, combinando recursos públicos y privados.

Además, la presidencia brasileña propuso y logró que se aprobara la creación de un Mecanismo de Transición Justa (Just Transition Mechanism), pensado para acompañar a los trabajadores y comunidades que se verán afectados por la transformación del modelo energético.

También se adoptaron 59 indicadores globales para monitorear los avances en adaptación, según el documento oficial.

En cuanto al marco de cooperación internacional, el acuerdo reafirma el compromiso con el Acuerdo de París y con el objetivo más ambicioso de limitar el calentamiento global a 1,5°C.

Se incluye también una reafirmación de que el cambio climático es una “preocupación común de la humanidad” y un llamado a aumentar la ambición en la acción climática, especialmente en términos de financiamiento y políticas de adaptación.

Qué queda fuera

A pesar de las esperanzas puestas por muchos delegados, el texto final no menciona de forma explícita los combustibles fósiles, petróleo, gas y carbón, ni incluye una hoja de ruta global para su eliminación.

Esta omisión ha sido uno de los puntos más polémicos de la COP30, especialmente porque delegaciones de más de 80 países habían defendido la inclusión de un plan concreto para la transición energética.

Según el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, el documento final no podía incluir un compromiso de abandono de hidrocarburos debido a la oposición de varios países productores clave.

En su lugar, se acordó que Brasil liderará iniciativas paralelas para diseñar dos hojas de ruta: una para la transición energética y otra para frenar la deforestación, aunque estas no forman parte vinculante del texto principal.

COP30
Foto: AP

Críticas y divisiones entre países y sociedad civil

La exclusión del término “combustibles fósiles” en el acuerdo final ha sido objeto de fuertes críticas. Greenpeace aseguró que “el fin de los combustibles fósiles y de la deforestación quedan fuera”, y planteó que el resultado no está “a la altura de la urgencia que reclama la ciencia”.

Por su parte, más de 40 países presentaron una carta pública de divergencia, argumentando que el texto carece de un plan creíble para una eliminación progresiva de los combustibles fósiles.

Asimismo, se han planteado preocupaciones sobre los indicadores de adaptación: algunos países emergentes denuncian que los 59 indicadores finalmente incluidos carecen de la robustez científica necesaria, y que no imponen obligaciones claras para garantizar la financiación destinada a la adaptación.

«No nos dejan otra opción que presentar una objeción. Esta es la COP de la verdad y la confianza. No nos dejan otra opción tras los problemas de procedimiento observados en esta sesión plenaria», indicó la delegada de Colombia, Daniela Durán, en su intervención.

Además, la jefa de la delegación de Panamá, Ana Aguilar, sostuvo que sin metodologías y metadatos sólidos, la medición de los progresos será débil, lo que podría debilitar la implementación real.

Entre el pragmatismo y la ambición insuficiente

A pesar de las críticas, algunos observadores ven en este acuerdo un paso pragmático dentro de un contexto geopolítico complejo.

La movilización de recursos financieros para adaptación y la formalización de un mecanismo de transición justa son interpretados como avances concretos que pueden impulsar políticas nacionales y locales.

Al mismo tiempo, existe una clara advertencia: sin un compromiso colectivo firme con la eliminación de los combustibles fósiles, las acciones podrían quedarse cortas frente a la magnitud de la crisis climática.

Para muchos, la decisión de relegar el debate sobre hidrocarburos a “hojas de ruta paralelas” representa una victoria parcial, pero no suficiente para garantizar una transición real.

Las organizaciones climáticas ya piden que estas hojas de ruta sean ambiciosas, inclusivas, respaldadas por la ciencia y con plazos claros.

COP30
Foto: COP30

Mirando hacia el futuro

La presidencia de la COP30 se ha comprometido a continuar la labor durante el próximo año, trabajando específicamente en las hojas de ruta para combustibles fósiles y deforestación, y convocando reuniones de alto nivel para dar seguimiento a esos temas.

Además, en este nuevo texto se abre la puerta a reforzar la cooperación internacional y preparar el terreno para futuras negociaciones más vinculantes.

Sin embargo, el consenso logrado en Belém no implanta una solución definitiva. Muchos países, especialmente los más vulnerables, insistirán en que la transición energética esté acompañada de financiación predecible, metas claras y participación efectiva de las comunidades afectadas.

En definitiva, el documento final de la COP30 representa un compromiso parcial: avanza en apoyo económico para adaptación y reconoce la justicia de transición, pero elude un cambio sistémico más profundo al no comprometerse de forma explícita con el abandono de los combustibles fósiles.

Para una respuesta verdaderamente ambiciosa, los ojos ahora están puestos en los procesos paralelos y en la próxima COP31.

Si quieres acceder al documento final de la COP30, haz clic aquí

Latam Mobility 2026, impulsando la transformación

Latam Mobility inicia en 2026 una nueva gira de encuentros que reunirá a líderes del sector público y privado, empresas tecnológicas, fabricantes, operadores de transporte y expertos en sostenibilidad.

Desde México hasta Santiago de Chile, pasando por São Paulo y Medellín, estos summits serán el punto de encuentro más importante de la región para debatir, aprender y construir soluciones en torno a la movilidad eléctrica, las bajas emisiones y la innovación urbana.

Cada evento ofrecerá un espacio único para analizar los avances en infraestructura de carga, gestión de flotas eléctricas, logística de última milla y desarrollo de smart cities, con el respaldo de un ecosistema cada vez más robusto de partners estratégicos y aliados internacionales.

La gira 2026 promete no solo contenido de alto nivel, sino también una plataforma ideal para impulsar alianzas de negocio, intercambio de experiencias y colaboración multisectorial.

Con un enfoque que combina tecnología, sostenibilidad y visión de futuro, Latam Mobility 2026 invita a todos los actores de la cadena de valor a participar en este recorrido que marcará la agenda regional de la movilidad limpia. Únete a los encuentros en México, São Paulo, Medellín, Santiago y Ciudad de México y sé parte del movimiento que acelera la transformación energética y urbana de América Latina.

Muy pronto, más información.

Publicaciones Similares