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Informe: Dengue, Lyme y cólera, cómo el cambio climático estimula las enfermedades

El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) hizo público el informe «Cambio climático 2022: impacto, adaptación y vulnerabilidad» sobre el clima advirtiendo a los gobiernos de que deben prepararse ante el avance de las enfermedades en nuevas regiones.

Según un nuevo informe del grupo científico, el cambio climático ya está teniendo repercusiones generalizadas y dominantes en la población de todo el mundo, debido al calentamiento que se ha producido hasta ahora, aproximadamente 1,09°C por encima de los niveles preindustriales.

El informe advierte que el calentamiento global no solo afecta a los humanos al cambiar el clima y derretir los cascos polares, sino que tiene implicaciones rotundas en la forma en que los insectos y otros organismos se mueven por el mundo, ya que se entremezclan y propagan enfermedades a las poblaciones humanas.

«Se prevé que los riesgos de enfermedades transmitidas por alimentos, agua y vectores, sensibles al clima, aumenten bajo todos los niveles de calentamiento», dice el informe. Las enfermedades transmitidas por vectores son las que se propagan por medio de insectos que chupan la sangre, como las garrapatas y los mosquitos.

Es más, el calentamiento que ya ha ocurrido provoca impactos de enfermedades sin precedentes en todo el mundo. El cambio climático no es una perspectiva de futuro, está haciendo que la gente se enferme ahora mismo.

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Impactos del cambio climático se observan en muchos ecosistemas y entornos humanos alrededor del mundo | Infografía: IPCC

Lyme y EE.UU.

«Una de las conclusiones más sorprendentes es que estamos viendo que los impactos adversos están extendidos y son mucho más negativos de lo que se esperaba comparado con informes anteriores dentro de los actuales 1,09°C, como enfermedades que surgen en nuevas áreas», dijo Camille Parmesan, una de las autoras principales.

Los insectos y otros organismos portadores de enfermedades pasan gran parte de su vida en el mismo lugar, por lo que algunas son endémicas en zonas concretas, como la enfermedad de Lyme, transmitida por garrapatas de patas negras que chupan la sangre y que viven en el noreste de Estados Unidos, y otras partes del hemisferio norte.

Pero el cambio climático está alterando los factores ambientales que limitan geográficamente a estas garrapatas: el calentamiento de las temperaturas y cambios en patrones climáticos en Estados Unidos están facilitando su proliferación y traslado a nuevas zonas, donde la gente y los médicos no están acostumbrados.

El informe indica que se trata de un doble golpe: Las garrapatas se ceban con sectores más amplios de la población y son cada vez más frecuentes en los lugares donde ya viven. «Es de esperar que el cambio climático siga contribuyendo a la expansión geográfica del vector de la enfermedad de Lyme«, dice el informe.

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Camino complejo

Historias similares se están produciendo en todos los rincones del mundo, ya que las enfermedades surgen en lugares donde nunca antes se habían encontrado, como ocurre con el dengue, enfermedad tropical transmitida por un mosquito que provoca fiebre, dolor de cabeza y vómitos.

El dengue tiene una tasa de mortalidad del 20% si avanza y no se trata, y puede convertirse en un riesgo cada vez mayor para la población de Asia, Europa, América Central y del Sur, y el África subsahariana, a medida que las estaciones cálidas se alargan y los mosquitos amplían su área de distribución geográfica.

«Se calcula que miles de millones de personas más corren el riesgo de contraer el dengue a finales de siglo», declaró Kristie Ebi, epidemióloga de la Universidad de Washington y coautora del informe.

Otras enfermedades transmitidas por mosquitos, como el virus del Zika, la enfermedad de Chikungunya y el virus del Nilo Occidental, corren el riesgo de hacerse más comunes a medida que se acelera el cambio climático.

Además, están las enfermedades graves transmitidas por el agua, como la vibriosis y el cólera, que han disminuido en todo el mundo gracias a una mejor distribución de medicamentos e intervenciones médicas de baja tecnología, como el tratamiento oral de pacientes con una mezcla de agua, glucosa y sales.

Sin embargo, el informe señala que el aumento de las precipitaciones y las inundaciones en muchas regiones ha incrementado la aparición de enfermedades diarreicas como el cólera y otras infecciones gastrointestinales.

Y si las enfermedades existentes no son temibles, el deshielo del permafrost y la erosión costera podrían hacer aflorar cementerios prehistóricos, campamentos y fosas de renos en el Ártico, desatando antiguas a las que los humanos modernos no tienen inmunidad.

Los autores del informe afirman que es muy difícil poner una cifra a las futuras muertes relacionadas con el clima, pero predicen 250.000 muertes más al año por calor, desnutrición, malaria y enfermedades diarreicas combinadas para 2050, junto a otras que surgirán en los próximos años y aumentarán el número de muertes.

Si quieres acceder al informe, haz clic aquí

Redacción | Antonio Vilela

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