Seis ciudades costeras de América Latina y el Caribe lideran la transición hacia modelos circulares para frenar la contaminación por plásticos
La contaminación por plásticos sigue siendo uno de los desafíos ambientales más urgentes en América Latina y el Caribe, afectando a comunidades, ecosistemas y economías locales que dependen de frágiles zonas costeras y marinas.
Frente a esta crisis, seis ciudades costeras están demostrando que la solución puede nacer desde el ámbito local, a través de políticas públicas, innovación y colaboración multisectorial.
Se trata de Barranquilla y Cartagena en Colombia; Ciudad de Panamá y Colón en Panamá; y Kingston y Montego Bay en Jamaica. Estas urbes, con impacto directo en el mar Caribe y el océano Pacífico, son las protagonistas del proyecto «Ciudades Circulares: más allá del plástico» (Circular Cities Beyond Plastics), una iniciativa que está sentando las bases para una gestión de residuos más eficiente, la promoción de modelos de negocio circulares y la reducción de la fuga de plásticos al medio ambiente.
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Entre GEF y PNUMA
El proyecto «Ciudades Circulares: más allá del plástico» (ID 10547) es financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF) e implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), a través de la Secretaría del Convenio de Cartagena.
Su objetivo es facilitar acciones circulares a nivel de ciudades para acelerar la transición hacia una economía circular, en línea con los compromisos de gobiernos y empresas para abordar los plásticos marinos y la contaminación por plásticos.
Los residuos marinos en los tres países están afectando negativamente las aguas costeras e impactando sectores clave como el turismo y la pesca, y las capacidades y prácticas insuficientes de gestión de residuos afectan a millones de habitantes cuyos medios de vida dependen de ecosistemas costeros y marinos frágiles.
En este contexto, el proyecto aborda un escenario más amplio de generación excesiva de residuos, brechas de conocimiento y marcos normativos y regulatorios ineficaces o inexistentes.
La iniciativa, con una duración de 36 meses, busca reducir la contaminación por plásticos en las ciudades de América Latina y el Caribe.
Diagnóstico inicial: cifras que evidencian la urgencia
Los estudios de línea base realizados por los socios en cada país revelan la magnitud del desafío a nivel local.
Colombia: el desafío en Cartagena y Barranquilla
En Cartagena, los estudios de INVEMAR indican que se generaron alrededor de 56.000 toneladas de residuos plásticos en 2019: 84% terminó en vertederos, solo 8% fue reciclado y 7,5% se filtró al medio ambiente. La ciudad representa aproximadamente el 10% de la producción total de plásticos de Colombia.
En Barranquilla, la situación es igualmente preocupante: aproximadamente 58.000 toneladas de residuos plásticos fueron generadas en 2018, de las cuales 92% fue a vertederos, solo 5% se recicló y 3,2% terminó en el entorno natural. La ciudad representa alrededor del 6% de la producción nacional de plásticos.
Panamá: el problema en Ciudad de Panamá y Colón
En Panamá, el proyecto es ejecutado por la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON), en coordinación con el Ministerio de Ambiente. Los diagnósticos iniciales han identificado la necesidad de identificar los plásticos más problemáticos en Ciudad de Panamá y Colón para proporcionar alternativas para su eliminación o sustitución.
Como parte de las acciones del proyecto, durante la «Semana de la Revolución Azul» en septiembre de 2025, se logró la recuperación de 2,2 toneladas de plástico post consumo en un evento que marcó el lanzamiento oficial del proyecto en Panamá.
Además, el proyecto inició un estudio con el Centro Regional del Convenio de Basilea en la Universidad de Panamá para promover la reducción de plásticos innecesarios y evitar su filtración a los cuerpos de agua y al mar Caribe, que será fundamental para sentar las bases de una estrategia de economía circular adaptada a la realidad panameña.


Jamaica: la situación en Kingston y Montego Bay
En Jamaica, el socio implementador es el Ministerio de Crecimiento Económico y Creación de Empleo (MEGJC), en colaboración con el Ministerio de Agua, Medio Ambiente y Cambio Climático (MWECC). Los datos disponibles muestran la gravedad de la situación:
- En Kingston, según el PNUMA, se generaron más de 35.000 toneladas de residuos plásticos en 2018, con una parte significativa filtrándose a los cursos de agua.
- A nivel nacional, Jamaica generó 1.297.327 toneladas de residuos sólidos en 2019, de los cuales se estima que el 17% correspondía a plásticos, con una generación promedio de 79 kg de plástico por habitante al año.
En Kingston y Montego Bay, el proyecto está identificando soluciones innovadoras a nivel local para abordar la contaminación por plásticos. La contaminación plástica representa una amenaza grave para el medio ambiente, la economía y la salud de las comunidades que rodean el puerto de Kingston, donde grandes cantidades de residuos fluyen a través de numerosos canales y barrancos.
Estas cifras subrayan la urgencia de actuar y justifican la apuesta del proyecto por transformar los residuos en nuevas oportunidades de empleo, innovación y sostenibilidad.
Cuatro componentes para una transformación integral
El proyecto se estructura en torno a cuatro componentes que abordan la problemática desde múltiples frentes:
En primer lugar, se busca apoyar a las autoridades locales en el establecimiento de marcos regulatorios y en la prueba de instrumentos clave de política pública que generen condiciones habilitantes para el desarrollo de una economía circular del plástico.
En segundo lugar, se fomenta la innovación empresarial en las ciudades objetivo, mediante el impulso del diseño circular de productos, servicios, modelos de negocio y sistemas de recolección y reciclaje, promoviendo la cooperación a lo largo de toda la cadena de valor.
En tercer lugar, el proyecto establece una visión común y enfoques coordinados a través de la creación de una Red Interurbana de Economía Circular del Plástico que alinea estrategias y acciones regionales, incentivando la cooperación entre ciudades.
Finalmente, se desarrollan productos de conocimiento, actividades de fortalecimiento de capacidades y esquemas de monitoreo que permitan a los actores adoptar mejores prácticas en un número creciente de ciudades de la región.
Avances recientes
En mayo de este año, se celebró en Ciudad de Panamá la tercera reunión presencial del Comité Directivo del Proyecto (PSC), con la participación de representantes del GEF, el PNUMA, la Secretaría del Convenio de Cartagena y los socios implementadores.
Durante dos días, los asistentes revisaron los avances en la implementación, discutieron los hallazgos de la Evaluación de Medio Término, alinearon los planes de trabajo y presupuestos anuales, y adoptaron decisiones clave para guiar la siguiente fase de ejecución contra la contaminación.
El encuentro también incluyó una visita de campo a recicladores en Ciudad de Panamá, que permitió conocer de primera mano los desafíos y oportunidades que enfrentan los actores de la cadena de valor del reciclaje, reforzando su rol esencial en la prevención de la llegada de plásticos al medio ambiente y los ecosistemas marinos.


Paralelamente, se ha consolidado la Red Interurbana de Economía Circular del Plástico, una plataforma regional que conecta a ciudades de América Latina y el Caribe para fomentar la acción colectiva contra la contaminación por plásticos.
Esta red, establecida en el marco del proyecto, comenzó a expandirse con la incorporación de ciudades adicionales de la región.
El objetivo es que las experiencias y lecciones aprendidas en las seis ciudades pioneras sirvan como modelo replicable para otros municipios, generando un efecto multiplicador que acelere la transición hacia una economía circular del plástico en toda la región.
Hacia un futuro circular: el compromiso con los océanos y el clima
La transición hacia una economía circular representa una oportunidad concreta para acelerar la acción climática, reducir la presión sobre los recursos naturales y fortalecer la resiliencia de las comunidades. Los enfoques circulares ayudan a mantener los materiales en uso, mejorar la eficiencia de los recursos y apoyar patrones de producción y consumo más sostenibles.
El proyecto «Ciudades Circulares: más allá del plástico» reafirma su compromiso de apoyar a las ciudades como motores de cambio y socios en la transición hacia un futuro más circular.
A través de la cooperación regional, el intercambio de conocimientos y la innovación, estas seis ciudades están demostrando que la acción local puede generar impactos ambientales, sociales y económicos positivos a una escala mucho mayor.
El mensaje es claro: reducir la contaminación, mantener los materiales en uso y construir ciudades más sostenibles para las generaciones futuras es posible. Y el camino comienza en ciudades como Barranquilla, Cartagena, Ciudad de Panamá, Colón, Kingston y Montego Bay, seis laboratorios vivos de una transformación que el planeta necesita con urgencia.
La agenda para avanzar en la descarbonización
Este diálogo forma parte de los esfuerzos que Latam Mobility está impulsando a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.
La gira sigue en los principales mercados de la región: Ciudad de México y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.
La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility es el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.

