El 8% de las emisiones globales está en juego: proponen hoja de ruta para el concreto cero neto
La producción de concreto representa alrededor del 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, una cifra ampliamente reconocida por organismos internacionales como la Agencia Internacional de la Energía (EIA) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.
Sin embargo, pese al creciente compromiso corporativo y a los objetivos climáticos nacionales, el avance en la descarbonización del sector se ha estancado.
Desde 2015, las emisiones asociadas al cemento y al concreto han aumentado ligeramente, mientras que la intensidad de carbono de su producción apenas ha variado.
En este contexto, la campaña ConcreteZero del Climate Group publicó un nuevo informe de política pública que establece seis prioridades globales para desbloquear el crecimiento del mercado de concreto bajo en carbono y neto cero.
El documento busca evitar retrasos críticos en la escala de soluciones durante la presente década, considerada decisiva para el cumplimiento de los objetivos climáticos globales.
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De los compromisos a la transformación
ConcreteZero reúne a líderes del lado de la demanda en sectores como construcción, infraestructura, ingeniería y bienes raíces, todos comprometidos a utilizar 100% concreto cero neto para 2050, con metas intermedias ambiciosas hacia 2030.
Este enfoque se alinea con la trayectoria del Acuerdo de París, que exige reducciones sustanciales de emisiones en todos los sectores de la economía.
El informe subraya que, aunque el liderazgo corporativo ha crecido, las estructuras de mercado, los estándares técnicos y los marcos regulatorios aún no están alineados con la transición requerida.
Prácticas de contratación conservadoras, normativas centradas en el clínker y señales de precio débiles continúan desincentivando la inversión en soluciones de menor huella de carbono.
El clínker, componente clave del cemento Portland tradicional, es responsable de la mayor parte de las emisiones del sector debido a la calcinación de la piedra caliza y al uso intensivo de combustibles fósiles en hornos de alta temperatura.
La dependencia de estándares basados en proporciones de clínker limita la adopción de materiales alternativos con menor intensidad de carbono.

Seis prioridades para acelerar la acción
El nuevo reporte identifica seis áreas prioritarias dirigidas a gobiernos, organismos de normalización y responsables de política pública.
En primer lugar, propone apoyar la innovación y el escalamiento de nuevos materiales, incluyendo mecanismos como precios al carbono, compras públicas verdes y compromisos anticipados de mercado. Estas herramientas pueden reducir el riesgo de inversión y generar demanda temprana para soluciones innovadoras.
En segundo término, plantea acelerar la adopción de estándares basados en desempeño en lugar de especificaciones prescriptivas, un cambio que permitiría que concretos innovadores compitan en igualdad de condiciones, siempre que cumplan criterios estructurales y de seguridad.
La tercera prioridad se centra en mejorar la disponibilidad y comparabilidad de datos de carbono incorporado, mediante infraestructuras armonizadas de Declaraciones Ambientales de Producto (EPD). Una base de datos transparente y estandarizada es clave para que desarrolladores y constructores puedan tomar decisiones informadas.
El informe también propone avanzar hacia la obligatoriedad progresiva de reportes y regulación del carbono incorporado, incluyendo requisitos de divulgación por fases y límites máximos de emisiones en proyectos de construcción.
Como quinta medida, se sugiere establecer definiciones claras y sistemas de clasificación alineados para evitar la fragmentación del mercado y el riesgo de greenwashing. La ausencia de criterios uniformes puede generar confusión y obstaculizar inversiones.
Finalmente, ConcreteZero destaca la necesidad de invertir en conocimiento y capacitación para integrar la alfabetización en carbono en todo el sector de la construcción, desde diseñadores y arquitectos hasta contratistas y responsables de adquisiciones.

El desafío estructural
Hasta el 90% de las emisiones del concreto provienen de la producción de clínker, según análisis sectoriales citados por la EIA.
Aunque la captura y almacenamiento de carbono puede desempeñar un papel relevante a largo plazo, el informe señala que la innovación en materiales y la sustitución parcial del clínker ofrecen reducciones más inmediatas y rentables en el corto y mediano plazo.
Entre las alternativas se incluyen el uso de materiales cementantes suplementarios como escoria granulada de alto horno, cenizas volantes y arcillas calcinadas, así como el desarrollo de cementos compuestos con menor contenido de clínker.
Dichas soluciones ya están técnicamente disponibles, pero requieren marcos regulatorios que permitan su adopción a gran escala.
Además, el reporte advierte que, sin una acción política decidida, el sector corre el riesgo de repetir la falta de avances observada en la última década, comprometiendo los objetivos de neutralidad climática global, lo que sería crítico en mercados de rápido crecimiento urbano, donde la demanda de infraestructura y vivienda continúa aumentando.
La descarbonización del concreto es un componente esencial para alcanzar las metas climáticas internacionales. Dado su papel estructural en carreteras, puentes, edificios y sistemas energéticos, la transición hacia materiales de menor huella de carbono no solo es una cuestión ambiental, sino también estratégica para la resiliencia económica y la competitividad industrial en un mundo orientado hacia emisiones netas cero.
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