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Cuatro países demuestran que la independencia energética es posible gracias a las energías renovables

Mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene prácticamente cerrado el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del suministro mundial de gas y petróleo, cuatro naciones de diferentes continentes demuestran que la independencia energética no es una utopía, sino una realidad alcanzable.

Según los datos recogidos en el UN Energy Statistics Pocketbook 2026 (Guía de bolsillo de estadísticas energéticas de las Naciones Unidas 2026), Noruega, Paraguay, Nepal y Etiopía han logrado que la abrumadora mayoría de su electricidad de red provenga de fuentes renovables, fundamentalmente hidroeléctrica, complementada con energía eólica y solar.

La guerra en Medio Oriente y las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos han expuesto con crudeza la vulnerabilidad de un sistema energético global profundamente dependiente de los combustibles fósiles, cuya oferta se concentra en unas pocas regiones del planeta.

En este escenario, el secretario general de la ONU, António Guterres, señaló claramente: «La turbulencia que presenciamos en Medio Oriente deja claro que nos enfrentamos a un sistema energético global ligado en gran medida a los combustibles fósiles, donde la oferta está concentrada en pocas regiones y cada conflicto corre el riesgo de enviar ondas de choque a la economía mundial, especialmente a las personas más vulnerables».

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Renovables como pilar de la seguridad y la soberanía

Frente a la volatilidad de los precios del petróleo, los embargos y las crisis geopolíticas, las energías renovables ofrecen una alternativa estable, predecible y cada vez más económica.

Como señaló Guterres en julio de 2025, «las energías renovables ya casi igualan a los combustibles fósiles en capacidad instalada a nivel mundial». Y añadió una frase que resume el argumento central de la transición energética: «No hay subidas de precios por la luz solar, ni embargos al viento».

Las renovables no solo reducen las emisiones de gases de efecto invernadero y disminuyen la contaminación atmosférica, sino que también generan empleo, abaratan los costos a largo plazo y, fundamentalmente, otorgan a los países soberanía energética.

Los cuatro casos que destacan las estadísticas de la ONU son ejemplos elocuentes de esta tendencia irreversible. Veamos:

Noruega: hidroelectricidad y electrificación total

Noruega sigue siendo un importante exportador de petróleo y gas, pero su sistema eléctrico doméstico es abrumadoramente renovable. Ciudades como la capital, Oslo, funcionan en gran medida con energía limpia. La matriz eléctrica noruega se compone de 90% a 95% de energía hidroeléctrica, complementada con un creciente sector eólico y un uso mínimo de combustibles fósiles en la generación de electricidad.

El país avanza hacia una transición completa que incluye la electrificación del transporte, la expansión de parques eólicos marinos y la reducción gradual del uso de combustibles fósiles en sectores domésticos e industriales.

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Noruega alcanzó en 2025 una producción eléctrica total de 161,8 TWh, lo que representa un aumento del 3% en comparación con 2024. Más del 98% de esa electricidad proviene de fuentes bajas en carbono, con la hidroeléctrica aportando cerca del 90% y la eólica casi el 9%.

Adicionalmente, actúa como una «batería verde» para Europa, exportando sus excedentes a los países vecinos, lo que contribuye directamente a la reducción de emisiones en toda la región.

Paraguay: Itaipú como motor de independencia

Paraguay es uno de los líderes mundiales en energía limpia, generando prácticamente el 100% de su electricidad de red a partir de fuentes renovables, con un dominio absoluto de la hidroeléctrica.

La Central Hidroeléctrica de Itaipú, ubicada en el río Paraná y operada conjuntamente con Brasil, es la columna vertebral de este logro. Gracias a esta infraestructura, Paraguay disfruta de electricidad de bajo costo, independencia energética plena e ingresos significativos por la exportación de sus excedentes eléctricos a los países vecinos.

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Central Hidroeléctrica de Itaipú

En 2025 produjo 72,9 millones de MWh, un volumen suficiente para abastecer la demanda mundial durante aproximadamente un día. De esa producción, 36% fue destinada a Paraguay, donde cubrió el 87% del consumo eléctrico total del país, y utilizó apenas el 32% de la energía generada durante 2025, cediendo sus excedentes a Brasil, lo que se tradujo en ingresos por exportación de electricidad por más de USD 1.221 millones al cierre de 2025.

Nepal: de la dependencia a la autosuficiencia

Nepal ha expandido rápidamente su capacidad hidroeléctrica en los últimos años y ahora genera cerca del 98% de su electricidad de red a partir de energías renovables, aunque el sector del transporte aún depende mayoritariamente de combustibles fósiles. La hidroelectricidad está reduciendo la dependencia de combustibles importados y ayudando a estabilizar el suministro en un país montañoso con enormes desafíos de infraestructura.

Actualmente, Nepal trabaja en la expansión de la electrificación rural, el desarrollo de sistemas renovables descentralizados y la transición de la cocina con leña a energías más limpias, lo que contribuye a reducir la contaminación en los hogares, un problema que afecta de manera desproporcionada a mujeres y niños.

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Nepal devela su primera estación de carga eléctrica de Huawei

El gobierno nepalí proyecta agregar 942 MW adicionales de capacidad hidroeléctrica durante este año fiscal, lo que elevaría la capacidad instalada total del país a 4.800 MW. Asimismo, planea la construcción de 731 kilómetros de nuevas líneas de transmisión nacionales para mejorar la distribución y confiabilidad del suministro eléctrico en todo el territorio, y aspira a alcanzar el 100% de electrificación en los próximos años, así como la meta ambiciosa de lograr que el 100% de su energía sea renovable para 2050.

Etiopía: el despertar renovable de África

Etiopía emerge como un líder indiscutible en energías renovables en el continente africano, con un sistema dominado por la hidroeléctrica y una capacidad solar en rápida expansión. Más del 98% de su capacidad energética es renovable, procedente de plantas hidroeléctricas, parques solares y eólicos.

Las energías limpias son el eje central de su estrategia para lograr acceso universal a la electricidad, especialmente en comunidades alejadas de la red nacional, reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y apoyar el desarrollo económico sostenible del país.

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Foto: IOM Storyteller

La Gran Presa del Renacimiento Etíope (GERD), inaugurada el 9 de septiembre de 2025 sobre el río Nilo Azul, se ha convertido en la piedra angular de esta transformación: con una capacidad instalada de 5.150 MW y un costo estimado de 5.000 millones de dólares, esta infraestructura ha permitido que la capacidad total de generación eléctrica del país supere los 10 GW y que el acceso a la electricidad aumentara del 44% a más del 54% de la población en los últimos años.

Más del 96% del consumo energético actual de Etiopía proviene de fuentes renovables, posicionando al país entre los líderes mundiales en energía verde.

Un patrón común en geografías distintas

A pesar de las enormes diferencias geográficas, económicas y sociales entre Noruega, Paraguay, Nepal y Etiopía, emerge un patrón común: las energías renovables mejoran la independencia energética, estabilizan los costos y reducen la exposición a las crisis globales.

Además, ofrecen beneficios tangibles adicionales, desde la creación de empleo local hasta la mejora de la salud pública por la reducción de la contaminación.

La transición energética no es uniforme ni está exenta de desafíos, especialmente en lo que respecta a financiación e infraestructura.

Y como ha dicho António Guterres, «la transición energética es imparable. Las renovables pueden poner el poder, literalmente y en sentido figurado, en manos de las personas y los gobiernos».

La agenda para avanzar en la descarbonización

Este diálogo forma parte de los esfuerzos que Latam Mobility está impulsando a lo largo de su gira 2026, que recorrerá los principales mercados de la región para profundizar en estos y otros temas cruciales para la transformación de la movilidad.

La gira recorrerá los principales mercados de la región: Ciudad de México, Colombia y Chile. A lo largo de estos encuentros, líderes del sector público y privado, empresas, inversionistas y expertos internacionales analizarán el presente y futuro de la movilidad eléctrica, la innovación tecnológica, la infraestructura, la energía y la economía climática.

La transición ya está en marcha. La Gira 2026 de Latam Mobility es el punto de encuentro para acelerar decisiones, conectar actores clave y construir, de forma colaborativa, la movilidad sostenible de América Latina.

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