WRI advierte que la economía de la naturaleza en Colombia podría generar 775.000 empleos para 2035
Un análisis publicado por el World Resources Institute (WRI) concluye que Colombia tiene la oportunidad de crear cientos de miles de nuevos puestos de trabajo si adopta políticas adecuadas para una transición hacia una economía baja en carbono y basada en la naturaleza.
La investigación, titulada «Building Colombia’s Nature Economy Could Create Hundreds of Thousands of New Jobs», estima que solo en los sectores de turismo de naturaleza y agronegocios se podrían generar 775.000 empleos para 2035, con concentración en departamentos como Córdoba, Atlántico, Nariño, Caldas, Magdalena y Bolívar.
El documento advierte, sin embargo, que el país enfrenta desafíos estructurales en su mercado laboral, como una informalidad del 55% y una baja participación laboral femenina, que deben resolverse para que la transición sea verdaderamente inclusiva.
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El potencial: 775.000 empleos en turismo de naturaleza y agronegocios
El análisis del WRI sitúa a Colombia como el segundo país más biodiverso del mundo, con ecosistemas que representan un potencial económico enorme en industrias emergentes como el ecoturismo, la bioeconomía y las exportaciones sostenibles.
El informe detalla que solo el turismo de naturaleza y los agronegocios podrían generar 775.000 empleos para 2035, con oportunidades especialmente significativas en Córdoba, Atlántico, Nariño, Caldas, Magdalena y Bolívar, regiones cuyos paisajes naturales y potencial agrícola las posicionan favorablemente para estas industrias.
A escala global, el WRI proyecta que la transición hacia una economía resiliente y baja en carbono generará aproximadamente 375 millones de empleos, de los cuales alrededor de 280 millones estarán vinculados a medidas de adaptación al cambio climático, y de estos, 195 millones corresponderán a soluciones basadas en la naturaleza y agricultura regenerativa.
Colombia, con su capacidad agrícola, sus ecosistemas estratégicos y su diversidad regional, tiene el potencial de convertirse en un líder de desarrollo económico basado en la naturaleza en América Latina.
El gobierno colombiano ya ha identificado más de 32.000 millones de dólares en oportunidades de inversión verde, abarcando energías renovables, protección de ecosistemas y agricultura sostenible, sectores donde el país ya posee una ventaja competitiva.

El desafío central: un mercado laboral con barreras estructurales
El informe no se limita a destacar el potencial. También expone con crudeza las barreras estructurales que Colombia debe superar para que la transición hacia una economía de la naturaleza sea verdaderamente inclusiva.
En junio de 2026, alrededor del 55% de los trabajadores colombianos se encontraba en la informalidad, sin contratos formales ni acceso a beneficios como seguridad social, vacaciones pagadas o protecciones legales.
La participación laboral femenina se situaba en aproximadamente el 54%, frente al 76% de los hombres, una brecha impulsada en gran medida por la distribución desigual del trabajo de cuidados no remunerado.
El desempleo juvenil rondaba el 15%, casi el doble del promedio nacional. Además, se estima que 4,7 millones de trabajadores (aproximadamente el 22,6% de la fuerza laboral actual) ocupan puestos que se verán directamente afectados por la transición climática, incluyendo tanto nuevos roles emergentes como instaladores de paneles solares y economistas ambientales, como ocupaciones existentes que requerirán nuevas habilidades, como técnicos en ingeniería eléctrica, inspectores de construcción y conductores de autobuses y camiones.

Las recomendaciones del WRI: formación, formalización y políticas inclusivas
Ante este panorama, el WRI formula una serie de recomendaciones de política pública para que Colombia convierta su capital natural en empleo formal, inclusivo y sostenible.
El informe subraya la necesidad de inversiones específicas en cualificación, desarrollo económico regional y formalización laboral como precondiciones para que el potencial de la economía de la naturaleza se materialice.
Entre las medidas propuestas destacan programas de formación flexibles que se adapten a las necesidades de trabajadores en transición, el reconocimiento de habilidades profesionales ya adquiridas, especialmente relevante para trabajadores informales que poseen competencias no certificadas, e incentivos financieros para pequeñas y medianas empresas que operen en sectores de la economía verde.
El WRI también recomienda que las inversiones públicas en infraestructura y clima se vinculen explícitamente con la creación de empleo local, la cualificación y la formalización laboral, de manera que los proyectos de conservación, restauración de ecosistemas y bioeconomía no solo generen beneficios ambientales, sino también oportunidades económicas tangibles para las comunidades locales.
El informe se enmarca en un contexto político clave para Colombia: la elaboración del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, que el WRI identifica como una oportunidad histórica para que el país adopte políticas que impulsen la creación de empleos verdes, aprovechando la transición hacia una economía baja en carbono para generar mejores trabajos y reducir desigualdades.

Colombia como laboratorio regional de la economía de la naturaleza
El análisis del WRI trasciende el caso colombiano. Colombia se perfila como un laboratorio regional para probar si es posible crecer económicamente, conservar la biodiversidad y generar empleo formal de manera simultánea.
El WRI señala que el país ya cuenta con los bloques de construcción para una economía inclusiva de la naturaleza: biodiversidad extraordinaria, una fuerza laboral joven, capacidad agrícola e interés creciente de inversores en desarrollo económico basado en la naturaleza.
La transición hacia una economía de la naturaleza no está exenta de tensiones. El WRI advierte en otros análisis que la agricultura permanente es el principal motor de deforestación en Colombia y gran parte de Latinoamérica, con el 73% de la pérdida de bosques vinculada a la expansión agrícola destinada a ganadería.
Esto subraya que la economía de la naturaleza no se refiere simplemente a cualquier actividad económica en zonas rurales, sino a un modelo productivo que mantiene el bosque en pie, restaura ecosistemas degradados y genera valor económico a partir de la biodiversidad sin destruirla.
El WRI también ha documentado experiencias concretas en Colombia que apuntan en esta dirección. El proyecto BioAmazonía Caquetá, financiado por la Jacobs Futura Foundation en alianza con la Gobernación del Caquetá y Agrosolidaria Florencia, beneficiará a 130 familias productoras de copoazú en la Amazonía colombiana, demostrando que es posible fortalecer cadenas de valor amazónicas y emprendimientos sostenibles sin comprometer los bosques ni la biodiversidad.
La iniciativa NECA (Nueva Economía Climática para el Amazonas colombiano), impulsada por WRI Colombia, busca estructurar un enfoque científico desde la perspectiva de economía para la Amazonía colombiana, y ha liderado encuentros de alto nivel como la Conferencia Panamazónica de Bioeconomía en Leticia.
El potencial es enorme, pero el WRI es claro: no se materializará automáticamente. Requiere políticas deliberadas, inversión pública y privada, reformas laborales y un compromiso sostenido con la inclusión.
La transición hacia una economía de la naturaleza no es solo un imperativo ambiental; es una estrategia de desarrollo económico que puede transformar las oportunidades de vida de millones de colombianos, especialmente en las regiones rurales que han estado históricamente marginadas de los beneficios del crecimiento.
Próxima parada: Climate Economy Forum México 2026
La Gira de Encuentros 2026 de Latam Green continuará su recorrido por la región con el Climate Economy Forum (CEF) México 2026, una parada fundamental en la capital azteca que se realizará el 13 de octubre de 2026 en el World Trade Center de la Ciudad de México.
Este encuentro, que se celebrará de manera paralela al Latam Mobility & Net Zero México 2026 (12 y 13 de octubre), se perfila como el gran cierre del año para el sector de la sostenibilidad en América Latina, reuniendo a más de 400 asistentes entre líderes públicos, privados, académicos y de la sociedad civil para seguir impulsando la transición hacia una economía más limpia, circular e inclusiva.
México, con su creciente mercado de vehículos eléctricos, su posición estratégica en la región y su liderazgo en la agenda de sostenibilidad empresarial, será el escenario ideal para profundizar los temas clave para el avance de la economía circular, los criterios ESG y la descarbonización: gobernanza climática, cadena de suministro sostenible, transición energética, financiamiento verde, innovación y colaboración público-privada.
El CEF es el encuentro regional de Latam Green, la principal comunidad de sostenibilidad de Latinoamérica, que tiene como objetivo conectar, comunicar y educar en torno a estrategias de sostenibilidad en América Latina.
La cita es en la Ciudad de México, donde el futuro de la sostenibilidad empresarial y la economía circular seguirá escribiéndose con la participación activa de todos los actores del ecosistema. Adquiere tus tickets haciendo clic aquí.

