El poder financiero detrás de la deforestación: hallazgos del Forest 500 en 2024
En un contexto de creciente urgencia climática y pérdida acelerada de biodiversidad, el informe Forest 500 publicado por la organización Global Canopy ha revelado una cifra alarmante: 150 de las principales instituciones financieras del mundo canalizaron un total de 8,9 billones de dólares en 2024 hacia empresas vinculadas a commodities de alto riesgo de deforestación.
Esta cifra, equivalente al PIB combinado de varias economías emergentes, pone en evidencia el papel estructural del sistema financiero en la expansión de la llamada “economía de la deforestación”.
El informe, titulado “Deforestation is a Bad Investment”, evalúa el comportamiento de los principales actores financieros en relación con nueve commodities forestales de alto impacto: carne bovina, aceite de palma, soja, madera, papel y pulpa, caucho, café, cacao y cuero.
Estas industrias, responsables de una parte significativa de la pérdida de cobertura forestal en regiones como la Amazonía, el sudeste asiático y África central, continúan recibiendo apoyo financiero masivo, a menudo sin condiciones ambientales claras ni mecanismos de monitoreo.

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Políticas ausentes y compromisos débiles
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe Forest 500 es que 60% de las instituciones financieras evaluadas no cuenta con ninguna política pública sobre deforestación.
Esta cifra apenas ha mejorado respecto al año anterior, cuando el 66% carecía de declaraciones formales.
Además, el Forest 500 muestra que solo 37% de las entidades reconocen explícitamente la deforestación como un riesgo empresarial, lo que revela una desconexión entre los compromisos climáticos globales y las prácticas reales de inversión.
La falta de políticas robustas no solo perpetúa la degradación ambiental, sino que también expone a los inversores a riesgos financieros sistémicos.
Según el Foro Económico Mundial, la pérdida de naturaleza figura entre los cuatro principales riesgos globales para la próxima década. La deforestación, responsable de aproximadamente el 11% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, representa una amenaza directa para la estabilidad económica, la seguridad alimentaria y la resiliencia climática.
Quiénes lideran y quiénes fallan
Del total de 8,9 billones de dólares rastreados por Global Canopy en el Forest 500, más de 1,6 billones fueron proporcionados por solo tres instituciones: Vanguard, BlackRock y JPMorgan Chase.
Estas firmas, con sede en Estados Unidos, tienen una influencia desproporcionada sobre las cadenas de suministro globales y podrían, si lo decidieran, catalizar una transformación profunda en la forma en que se financian los commodities forestales.
Sin embargo, el informe señala que ni Vanguard ni BlackRock cuentan con políticas públicas sobre deforestación, mientras que JPMorgan Chase limita su compromiso exclusivamente al aceite de palma, una falta de liderazgo que contrasta con el potencial transformador que estas instituciones poseen.
Como advierte el informe Forest 500, “a menos que las instituciones financieras involucren activamente a las empresas en cartera para abordar el riesgo de deforestación, sus actividades de financiamiento seguirán socavando cualquier impacto positivo que puedan generar a través de mecanismos de transición”.
Además, se estima que 864 mil millones de dólares, uno de cada diez dólares rastreados, fueron destinados a empresas que no tienen ningún compromiso público para evitar la deforestación.
Las instituciones con sede en China, Estados Unidos y Francia figuran entre las principales financiadoras de estas compañías rezagadas, lo que plantea interrogantes sobre la coherencia de las políticas climáticas nacionales frente a las prácticas de sus actores financieros.

Regulaciones emergentes y presión normativa
La publicación del informe Forest 500 coincide con la entrada en vigor de nuevas regulaciones en la Unión Europea. A partir del 30 de diciembre de 2025, las grandes empresas estarán prohibidas de importar productos vinculados a la deforestación, como carne bovina, cacao, café, aceite de palma, caucho natural, soja y madera, si no pueden demostrar que provienen de cadenas de suministro libres de deforestación.
Esta normativa, conocida como EUDR (EU Deforestation Regulation), se ampliará progresivamente a empresas más pequeñas, elevando el estándar de trazabilidad y transparencia en el comercio internacional.
Para las instituciones financieras, esto implica una necesidad urgente de revisar sus políticas de inversión, establecer mecanismos de monitoreo y adoptar compromisos vinculantes.
El informe Forest 500 de Global Canopy advierte que la falta de acción no solo compromete la reputación de las firmas, sino que también puede generar conflictos regulatorios y pérdidas económicas significativas.
Hacia políticas financieras con impacto real
A pesar del panorama general, el informe destaca a tres instituciones que han adoptado políticas ejemplares: Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (BBVA), Deutsche Bank y Lloyds Banking Group.
Estas entidades fueron las únicas clasificadas como capaces de monitorear y evaluar todos los commodities de mayor riesgo, con un enfoque que incluye procesos de selección de clientes, monitoreo continuo, mecanismos de compromiso con empresas no conformes y requisitos de desinversión en caso de incumplimiento.
Además, Global Canopy propone un marco de acción para que las instituciones financieras diseñen políticas de deforestación efectivas, que incluye:
- Implementación de políticas de monitoreo;
- Procesos de compromiso con clientes rezagados;
- Plazos definidos para la desinversión;
- Divulgación transparente de avances;
- Cumplimiento con los estándares de derechos humanos asociados a la deforestación.
La adopción de este enfoque no solo contribuiría a frenar la pérdida de bosques, sino que también abriría nuevas oportunidades de negocio en sectores vinculados a la restauración ecológica y la economía regenerativa.
Implicaciones para América Latina
Para América Latina, región que alberga algunos de los ecosistemas más biodiversos y amenazados del planeta, el informe Forest 500 tiene implicaciones directas.
Muchas de las empresas receptoras de financiamiento operan en territorios latinoamericanos, y los commodities evaluados, como la carne bovina, la soja y el aceite de palma, tienen una presencia significativa en países como Brasil, Argentina, Colombia y Perú.
La falta de políticas financieras robustas en los países de origen de estos capitales pone en riesgo los avances locales en conservación, derechos indígenas y transición climática.
Además, la presión regulatoria internacional, especialmente desde Europa, podría afectar las exportaciones latinoamericanas si no se garantiza la trazabilidad y sostenibilidad de los productos.
En este contexto, los gobiernos, bancos regionales y actores multilaterales tienen la oportunidad de alinear sus estrategias financieras con los compromisos ambientales globales.
La adopción de políticas de inversión libre de deforestación, el fortalecimiento de marcos regulatorios y la promoción de estándares internacionales pueden posicionar a América Latina como líder en finanzas sostenibles y conservación de la naturaleza.

El «Climate Economy Forum» llegará a México
El Climate Economy Forum (CEF) irá a la capital azteca y será un espacio clave para impulsar la acción climática y la economía sostenible.
El encuentro, que se llevará a cabo el 17 de octubre de este año, reunirá a líderes empresariales, expertos en sostenibilidad, reguladores y representantes del sector financiero para analizar los desafíos y oportunidades de la transición hacia un futuro bajo en carbono.
Los paneles de discusión abordarán temas cruciales como el liderazgo empresarial en sostenibilidad, la transformación de la matriz energética en América Latina, y el rol del sistema financiero en el desarrollo sostenible, entre otros.
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